miércoles, 25 de mayo de 2011

LOS VIKINGOS (*)

“Olafo el vikingo” (popular tira cómica de los años setenta que llegó a publicarse en cientos de periódicos de casi 60 países) siempre atacaba castillos europeos y nunca era indiferente a la buena parranda.

Con los años el nombre del personaje migró a “Olaf” en la versión del videojuego “Rock and Roll Racing” que ensimismaba a muchos jovencitos hace más de una década, atraídos por las secuencias de carreras y fundamentalmente por la adictiva banda sonora a cargo de Black Sabbath, Deep Purple y Golden Earring.

Actores de esa generación, Ramiro Saavedra (voz, guitarra), Christian Saavedra (batería) y Paolo Pastor (bajo), formaron hace cuatro años un power trío que por unanimidad bautizaron igual que el inquieto y rebelde vikingo rockanrollero, a la espera quizá de sus dotes irreverentes e histrionismo.

OLAF es combo musical que trata de recoger el espíritu musical del videojuego, aunque por una brecha generacional inevitable, su estilo posee referencias ligadas a sonidos más contemporáneos como Pearl Jam; que dicho sea de paso es su banda referente.

Y si en algún momento fueron encasillados por reversionar --casi a la perfección-- sólo grupos noventeros en los locales de la ciudad, dicha etapa les sirvió para perfeccionar su pericia en los instrumentos mientras buscaban un estilo que los identificara.

Parte de ese material se presentará en los siguientes meses a través de un EP que promete convertirse en una primera placa de estudio que tendrá como señal distintiva la interpretación mayoritariamente en inglés. Para sus integrantes, dicha actitud no es alienante, sino más bien un tributo al idioma donde se interpretó por primera el rock.

(*) Publicado en JUNGLA DE CEMENTO de la edición regional del diario LA REPÚBLICA (19.05.2011)

viernes, 13 de mayo de 2011

MEDICINA OCHENTA (*)

Entre sus estudios de anatomía y fármacos, José Cáceres, descubrió no solo la exigente profesión que ejercería, sino además la medicina adictiva que alivia todos sus padecimientos: la música.

Hoy es un joven médico que atiende pacientes en un policlínico privado, auscultando y extendiendo recetas como rutina diaria, mientras reserva para horarios nocturnos su vocación rockera.

“100TO80” se llamó su primer disco y es el nombre de la banda que formó en los claustros universitarios junto a sus amigos del salón que al término de la carrera optaron por otros proyectos dejando a la banda, luego de casi una década de formación.

Debieron su nombre a la marcada influencia ochentera (grabada en el ideario colectivo como banda sonora; aunque no obligatoriamente una etapa de exponentes trascendentales) y en su momento fueron referentes del circuito de pubs de la ciudad.

Con el tiempo José no pudo soportar la inactividad y colaboró en grupos locales, mientras iba creando letras en su cabeza acompañado de su inseparable guitarra.

Hoy “100TO80” está de regreso por iniciativa del único miembro original de la formación del año 2000 y sus nuevos integrantes han aportado un estilo más transgresor para marcar la diferencia. Ahora el grupo lo conforman José Cáceres (voz y guitarra), Giordano Rueda (guitarra), Luis García (bajo) y Jonathan Núñez (batería, coros).

“100TO80” ha preparado por lo pronto un EP de cuatro canciones como adelanto al segundo disco que debe salir para fin de año. Para lograr mayor presencia, José alista maletas para radicar un tiempo en la capital. El estetoscopio, la guitarra y un jarabe denso de rock and roll, serán parte de la valija.

(*) Ver también en JUNGLA DE CEMENTO de LA REPÚBLICA en:

http://issuu.com/larepublica_peru/docs/elgransur120511


viernes, 6 de mayo de 2011

CUERDAS A MÍ (***)


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Toca piano, bajo y mandolina, pero es definitivamente con la guitarra donde desarrolló mejor su habilidad musical y el instrumento con el que se ganó la vida por muchos años.

Antes, Carlos Cucalón Mercado, tuvo que hacerse autodidacta, nutriéndose de estilos de grupos tan variados como Queen (Brian May), Toto (Steve Lukather) y hasta Paco de Lucía, que además eran sus guitarristas de cabecera.

Cumplidos los veinte en 1988, Cucalón es invitado a integrar “Sky”, grupo que acompañó por cuatro temporadas y del que guarda emotivos recuerdos. Para ese entonces formar una banda era una tarea titánica por los inalcanzables precios de los instrumentos y la escasez de salas de ensayo para la práctica grupal.

Aún así el joven guitarrista se las arregló para mejorar su técnica y cosechar los frutos de su esfuerzo en la década noventa que fue la más prolífica. Integraría “Los Pobres” (93-95), “Somos Mollendo” (95-96), la banda de Lula Valdivia (97) --reconocida en el exterior-- y “Mac” (97-2001), donde también tocaría el bajo.

Cucalón recuerda que tocar en el “Romy”, “Blues Bar” y “La Estación” --locales hoy inexistentes-- otorgaba un estatus especial que no todos podían alcanzar, así como las presentaciones en los años de la guerra de las cerveceras (competencia entre Cervesur y Backus, antes del monopolio de ésta última), que elevaba significativamente la cotización de las bandas.

Hoy retirado de los escenarios, Carlos Cucalón, administra el salón “María Monserrat” donde cada fin de semana se realizan fiestas de diversa índole, muchas veces con grupos de rock en vivo que evocan nostalgia. Años donde el aplauso del público, eran para él y su guitarra.

Publicado en JUNGLA DE CEMENTO (Diario LA REPÚBLICA 05.05.2011)

http://issuu.com/larepublica_peru/docs/edicionsur050511